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Representación inmobiliaria bajo encargo

Del lado del vendedor

Representamos exclusivamente sus intereses durante toda la venta.

Una venta. Dos partes. Una misma mesa.

Comparten la operación. No comparten el objetivo.

El precio

Quien vende defiende el valor más alto que el mercado sostenga. Quien compra, el más favorable.

Las condiciones

Plazos, arras, financiación, garantías. Lo que a uno le da seguridad, al otro le quita margen.

La negociación

En cada oferta alguien cede. Quien negocia tiene que saber qué posición defiende.

Entonces, en esa mesa, ¿quién representa a quién?

Nosotros nos sentamos del lado de quien vende.

Cuando los intereses se oponen, no creemos que una misma representación pueda defender por completo a las dos partes.

  • Un solo cliente: el propietario.
  • Ninguna remuneración ligada a la operación por parte del comprador ni de quien le represente.
  • Estrategia y negociación, siempre desde su posición.

¿Le resulta familiar?

  1. Promesas al principio. Silencio después.

    Mucho interés para conseguir el encargo. Mucha menos atención cuando la vivienda ya está publicada.

  2. Cuando la falta de profesionalidad acaba generando desconfianza.

    Promesas sin fundamento, poca preparación y respuestas ambiguas hacen que el propietario termine preguntándose en quién puede confiar una operación de esta importancia.

  3. Su vivienda acaba siendo una más.

    Cuando se acumulan propiedades, llamadas, visitas y captaciones, resulta difícil dedicar a cada propietario el análisis y seguimiento que su operación necesita.

  4. Actividad no siempre significa estrategia.

    Publicar, recibir contactos o hacer visitas no sirve de mucho si nadie interpreta lo que está ocurriendo y decide qué hacer después.

No faltan inmobiliarias.

Lo difícil es saber quién está preparado, quién responde y quién trabaja desde sus intereses.

En pocas palabras

  1. 01

    Una sola parte representada.

    Eliminamos el conflicto que supone intentar representar simultáneamente intereses contrapuestos.

  2. 02

    Sus intereses como referencia.

    Precio, condiciones y negociación se plantean desde la posición del propietario vendedor.

  3. 03

    Una relación sin ambigüedad.

    El propietario sabe quién le representa, de quién recibe sus honorarios y ante quién responde.

  4. 04

    Más dedicación por encargo.

    Limitamos el número de clientes para poder analizar, acompañar y seguir cada operación con profundidad.

Por qué importa esta distinción

Tres estudios ponen el foco en el mismo problema.

Desde distintos enfoques, analizan qué ocurre cuando la representación y los incentivos no están claramente alineados con una sola parte.

Encargos limitados.

Representar de verdad exige atención, análisis, estrategia, seguimiento e implicación.

Cuéntenos en qué punto está.

Tanto si está pensando en vender como si ya lo intenta y no le convence cómo va, empiece por explicarnos su situación.

  1. 01Nos cuenta su casoEl inmueble, en qué punto está la venta y qué le preocupa.
  2. 02Lo estudiamosRevisamos el inmueble y su contexto de mercado.
  3. 03Le respondemos con franquezaLo que vemos y si tiene sentido trabajar juntos.